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Transacciones Inteligentes y Seguras utilizando Recicladores de Billetes (TCR)

Incluso antes de la llegada de COVID-19, la tecnología bancaria estaba en un estado de cambio continuo. Con herramientas como el acceso a teléfonos inteligentes, cajeros automáticos con todas las funciones, tabletas y comercio electrónico, los clientes bancarios y los miembros de las cooperativas de crédito han estado facilitando sus operaciones bancarias de maneras más innovadoras que nunca.

Una aplicación práctica de la frase “Trabaja de la forma más inteligente, no la más difícil”.

 

Asimismo, los avances también han continuado entre bastidores, a medida que más instituciones financieras se dan cuenta de los beneficios de la automatización del efectivo: utilizar recicladores para la gestión del efectivo dentro de la sucursal. Operando como “bóvedas transaccionales”

Los recicladores de efectivo son cajas fuertes de efectivo con calificación UL que ofrecen una gran flexibilidad para las sucursales. Proporcionan tanto el retiro como el depósito de efectivo, lo que se presta bien a datos demográficos negativos, neutrales o positivos en efectivo. Los recicladores ayudan a minimizar drásticamente el uso de cajones de efectivo mientras aumentan la seguridad y la eficiencia en la sucursal.

 

Un Reciclador o TCR normalmente se encuentra entre dos estaciones adyacentes y se usa para cada transacción en efectivo realizada por esos cajeros.

Para cualquier tipo de transacción de retiro de efectivo, el efectivo se clasifica, verifica y distribuye, ahorrando el tiempo y el esfuerzo de contar el efectivo a mano. Y para el efectivo que ingresa, los depósitos van directamente a la máquina donde se clasifican, verifican, autentican y almacenan las facturas en la caja fuerte; de nuevo, con poco o ningún manejo de efectivo realizado por el cajero. Los cajones de efectivo se convierten en poco más que un depósito de monedas y billetes dañados. En consecuencia, los niveles de caja de efectivo pueden reducirse significativamente, lo que resulta en menos errores de efectivo; mayor eficiencia en el mantenimiento de los límites de efectivo de las sucursales; y reducción del riesgo de robo.

Incluso los cajeros que trabajan en las estaciones “exteriores” pueden beneficiarse del uso de los Recicladores o TCR, ya que pueden almacenar efectivo o vender sus cajones sin tener que llevar a una segunda persona para un viaje a la bóveda.

Y los suministros de efectivo se pueden comprar y vender en cualquier cantidad, en lugar de trabajar a granel desde la bóveda, lo que también permite que estos cajeros operen con niveles de efectivo más bajos durante todo el día. ¿El final resulto? Las sucursales han podido optimizar su uso de efectivo y su cajero (a veces hasta el punto de ejecutar menos estaciones) posicionando a su personal de cajeros en otras funciones, o incluso rediseñando la sucursal en sí como un entorno más “abierto”.

 

“Trabajar más seguro, no más cerca”.

Inicialmente, cuando el país atravesaba un proceso de cierre, las instituciones financieras cerraron por completo sus lobbies. Aquellas sucursales con capacidad para subir vehículos comenzaron a filtrar el tráfico allí, solo trayendo clientes a los vestíbulos con cita previa según fuera necesario.

A medida que las restricciones de bloqueo comenzaron a disminuir, muchas sucursales comenzaron a permitir que los clientes regresaran al interior a un nivel reducido. Sin embargo, la necesidad de seguridad, protección y eficiencia es igualmente importante. Y el reciclador también puede desempeñar un papel importante allí; utilizar menos cajeros en la sucursal y colocarlos directamente en la recicladora. Luego, otros cajeros están disponibles para ayudar con citas, transacciones bancarias telefónicas y transacciones de comercio electrónico.

A medida que las sucursales comienzan a abrir nuevamente, un reciclador puede incluso ofrecer el potencial para el manejo de efectivo sin contacto. Según el posicionamiento de la máquina en la sucursal, los propios clientes podrían colocar su efectivo en la máquina o retirarlo, eliminando así el cambio de manos durante la transacción. Independientemente de cómo las necesidades y restricciones puedan cambiar en el futuro, las instituciones financieras continúan haciendo el mejor uso de la tecnología y la automatización del efectivo por el bien de sus clientes y su negocio, transformando sus sucursales según sea necesario.

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